Hay óperas que se disfrutan y otras que, literalmente, se saborean. Esta producción de L’elisir d’amore es «una pócima de amor para los oídos y la vista de la que querrás repetir una y otra vez». El secreto está en la icónica dirección de Otto Schenk y la espectacular escenografía de Jürgen Rose, que tiñen el escenario con una luz cálida y un ambiente mediterráneo idílico.